Hablar de Saraguro es adentrarse a las vivencias de una cultura autóctona y sabía en conocimientos, esta es una ciudad que encierra enigmas que enriquecen el espíritu de las personas, conservando una auténtica riqueza de tradiciones como vestimenta, cabello, música, danzas, telares de la comunidad y artesanías.
Se denomina artesanía tanto al trabajo como a las creaciones realizadas por los artesanos (una persona que realiza trabajos manuales).
Arco iris, estrellas, triángulos, hojas, círculos y zigzag son algunos de los diseños que forman parte de los collares multicolores, elaborados por manos de mujeres y hasta hombres indígenas y que en algunos de los casos distinguen de manera especial a algunas culturas del territorio nacional. Con el pasar del tiempo las artesanías han ido en constante evolución, convirtiéndolo en una opción .de emprendimiento y negocio, como la elaboración de joyas de plata; de este último tema hablaremos en el siguiente reportaje.
Antonio Japón Quizhpe, de 29 años de edad tiene el don de crear en sus manos, casi la mitad de su vida la dedica a la orfebrería, específicamente a la elaboración del tupu, la tradicional joya de plata que utiliza la mujer indígena saraguro.
La primera experiencia la tuvo a los 14 años con José Tene, indígena de la comunidad quien fue su maestro por más de un año, donde aprendió a convertir la plata en delgados hilos para elaborar aretes con la técnica de la filigrana y tupus. Japón recuerda una frase como contrato de su profesor de enseñanza: “Usted aprende y se va”.
Dos años más tarde ya tenía un pequeño taller en la casa de su madre, Ana Quishpe para seguir con su preparación realizó diferentes investigaciones sobre el significado de cada elemento que contienen sus joyas como el de una forma de un sol, el cual descubrió la importancia que tenían para sus antepasados.
Tradición, artesanías y leyenda
En la actualidad, elabora 10 unidades a la semana, sus principales clientes son los saraguros y los cuencanos, que les gusta lucir esta joya, las cuales tienen un precio dependiendo del tamaño, tipo de piedra, van desde los $ 25 a $ 700
Con el pasar del tiempo, Antonio Japón ha ganado experiencia y capacidad para crear diferentes modelos de aretes y apliques con diseños andinos.
En otro diseño se destacan el denominado rostro del inca Rumiñahui, el sol de la cultura Tolita, la chacana andina, la luna, indígenas saraguros y la candonga, en promedio tienen un costo de $ 120 cada uno.
Los tres primeros son apliques para los cinturones de cuero, que es parte de la vestimenta típica de hombre saraguro.
En los últimos cinco años, los tupus y los cinturones elaborados por Japón han estado presentes en las warachicuy, que es la celebración de los 14 años. Fiesta tradicional de las familias indígenas.
A Japón, más que ganar dinero por sus obras, le llena de orgullo ser parte del rescate de estas tradiciones y costumbres de su pueblo.






















































Dentro de su taller, trabaja los fines de semana, por la razón que no solo se ve como un artesano si no como un profesional más, estudia Historia y Geografía en la Universidad de Cuenca. Su esposa, Martha Sarango, de 29 años, le ayuda en las obras y con su hija visten sus joyas.
Entrevista al artesano Antonio Japón Quizhpe

